El Consejo de Ministros aprobó este martes el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio 2027, un texto de 1.247 páginas que el gobierno califica de “presupuesto de la gente” y que la oposición ha bautizado ya como “el presupuesto de la parálisis”.
Las cifras clave: el gasto total asciende a 612.300 millones de euros, un 3,2% más que el ejercicio anterior. El déficit objetivo se fija en el 2,8% del PIB, por debajo del límite del 3% que marca el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea, aunque algunos economistas dudan de que las proyecciones de ingresos sean realistas.
Sanidad y educación, las grandes ganadoras
El gasto sanitario crece un 8,5%, hasta los 92.700 millones de euros, impulsado por el plan de reducción de listas de espera y la ampliación de la cartera de servicios en salud mental. Es el mayor incremento en términos porcentuales de los últimos doce años.
La educación recibe un aumento del 5,1%, con especial énfasis en la formación profesional y la digitalización de los centros públicos. El gobierno prevé crear 28.000 nuevas plazas de FP en los próximos dos años con cargo a este presupuesto.
Las pensiones, que consumen ya el 40% del gasto total, se actualizan conforme al IPC previsto del 2,3%, con un mecanismo de garantía que asegura un mínimo del 2% aunque la inflación sea inferior.
El recorte en defensa, la gran controversia
La partida que más controversia ha generado es la de defensa, que cae un 4,7%, hasta los 18.100 millones de euros. Es la primera reducción en términos reales desde 2014 y sitúa el gasto militar en el 1,42% del PIB, alejándose del objetivo del 2% fijado por la OTAN para 2024 y aún no alcanzado.
El ministro de Defensa intentó ayer minimizar el impacto en una rueda de prensa antes de que se conocieran los detalles completos: “Las Fuerzas Armadas no van a ver mermadas sus capacidades operativas. El recorte se concentra en partidas administrativas y en la revisión de programas de adquisición que presentaban desviaciones de coste”.
Sin embargo, fuentes castrenses consultadas por este periódico mostraron su preocupación: “Algunos programas de modernización que llevaban años en marcha van a quedar en suspenso. Eso tiene consecuencias reales para la interoperabilidad con nuestros aliados”.
Reacción de la oposición: “Cuentas de ficción”
La líder de la oposición, que compareció ante los medios apenas veinte minutos después de que el gobierno presentara el proyecto, fue contundente: “Son cuentas de ficción basadas en previsiones de crecimiento que ningún organismo independiente avala. El gobierno está hipotecando el futuro del país para pagar su supervivencia política”.
Su partido ha anunciado que presentará enmienda a la totalidad, aunque para que prospere necesitaría sumar apoyos que, por ahora, no tiene garantizados.
Desde el flanco de los socios de la coalición también han llegado críticas, en este caso al recorte en cooperación al desarrollo, que cae un 12% y aleja al país del objetivo del 0,7% del PIB comprometido en distintos acuerdos internacionales.
El mercado, en espera
Los mercados de deuda pública reaccionaron con relativa calma. La prima de riesgo subió seis puntos básicos en las primeras horas de negociación, hasta los 112 puntos básicos, pero se estabilizó a lo largo de la tarde.
“El mercado está descontando que este presupuesto tiene pocas probabilidades de aprobarse sin modificaciones sustanciales”, explica Marta Vidal, analista de renta fija de Bankinter. “La negociación parlamentaria va a ser larga y el resultado final puede diferir bastante de lo presentado hoy”.
El proyecto de ley llegará al Congreso la próxima semana e iniciará su tramitación parlamentaria con un plazo de enmiendas que se extenderá hasta finales de abril. El gobierno tiene margen hasta el 31 de diciembre para lograr su aprobación; si no lo consigue, se prorrogarán automáticamente los presupuestos vigentes de 2026.