Dejó una carrera de casi 20 años en Beijing para vivir sola en una isla remota: “Por primera vez encontré tranquilidad”

Yue Li, una exejecutiva del sector inmobiliario en China, cambió una rutina marcada por viajes, estrés y largas jornadas por un trabajo modesto en una base de alimentación de peces

Dejó una carrera de casi 20 años en Beijing para vivir sola en una isla remota: “Por primera vez encontré tranquilidad”
Yue Li dejó su vida corporativa en Beijing para mudarse a una isla remota en busca de tranquilidad. Imagen referencial.

Lo que para muchos sería una decisión impensable, para Yue Li terminó siendo una forma de salvarse del agotamiento. Después de casi 20 años trabajando en el sector inmobiliario en Beijing, la mujer decidió dejar atrás una rutina marcada por el estrés para mudarse sola a una isla remota en China.

Durante años, su vida profesional estuvo dominada por un ritmo extremo. Según reportes de medios chinos e internacionales, pasaba hasta 300 días al año en viajes de trabajo y, cuando estaba en la ciudad, podía invertir alrededor de cuatro horas al día solo en traslados.

El cansancio que la empujó a cambiar de vida

La presión acumulada terminó afectando su salud física y emocional. Fue entonces cuando tomó una decisión radical: renunciar a una carrera estable y buscar una vida completamente distinta, lejos de la intensidad de la gran ciudad.

En 2025 aceptó un empleo como inspectora en una base de alimentación de peces en una isla casi deshabitada. Allí gana alrededor de 430 dólares al mes, una cifra muy inferior a la de su etapa anterior, pero asegura que el cambio le ha dado algo que no tenía desde hacía mucho tiempo: calma.

Una isla remota y una vida en soledad

El nuevo entorno de Yue Li está lejos de cualquier imagen cómoda o idealizada. El lugar habitado más cercano se encuentra a unos 40 kilómetros, y su día a día transcurre entre labores de supervisión, aislamiento y condiciones difíciles.

La vida en la isla incluye tormentas, filtraciones y largos periodos de soledad. Aun así, ella sostiene que no se arrepiente de haber dado ese giro.

“Por primera vez en años, encontré tranquilidad”

La historia ha llamado la atención en redes sociales y medios de comunicación porque toca una inquietud que cada vez comparten más personas: el costo personal de vivir atrapados en rutinas agotadoras.

En el caso de Yue Li, el cambio no significó una vida más fácil, sino una vida más tranquila. Y para ella, esa diferencia ha sido suficiente.

Su historia se ha convertido en un símbolo de cansancio acumulado, pero también de búsqueda de paz en una época en la que muchas personas sienten que el éxito profesional puede llegar a vaciar por dentro.